Gaza lleva trece meses viviendo la pesadilla del genocidio. La violencia desenfrenada de Israel se ha extendido a Líbano, Cisjordania, Siria y Yemen. Galvanizado por el horror, un movimiento de solidaridad con Palestina ha surgido en las calles y en los campus universitarios.
La labor de la justicia nunca ha estado tan clara. Este año, dos tribunales internacionales nos han ordenado a todxs que actuemos: dejemos de armar al genocidio, exijamos un alto el fuego y proporcionemos urgentemente los elementos esenciales para la vida que se han negado a lxs palestinxs de Gaza. Poner fin cuanto antes a la ocupación ilegal de Israel. Romper las interacciones económicas y diplomáticas que normalizan el apartheid, el robo de recursos, la hambruna y el genocidio. Detener a los criminales de guerra.
Como organizaciones judías, también trabajamos por el cambio comunitario. En 18 países y seis continentes, desafiamos a las organizaciones judías cuyas alianzas y acciones socavan los derechos humanos de lxs palestinxs, promueven el excepcionalismo judío y anulan las tradiciones judías de justicia social. En el centro de nuestro trabajo está la lucha por la liberación palestina y la lucha por un mundo libre de jerarquías raciales y étnicas, la dominación colonial y el militarismo desenfrenado.
En este Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, refrendamos nuestro compromiso con esas acciones. Palestina debe ser libre y con derecho a la autodeterminación.