La red Global Jews for Palestine, integrada por más de 25 organizaciones judías en los seis continentes y en más de 20 países, está horrorizada por el comportamiento criminal del Estado de Israel. Este país afirma actuar en nombre de lxs judíxs de todo el mundo. Y, sin embargo, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos por Israel son una negación de nuestra historia, nuestra memoria y nuestros valores judíos universales.
La llamada “segunda fase del alto el fuego” bajo el Plan Trump sirve principalmente como una distracción, ocultando y maquillando el genocidio en curso de Israel en Gaza. El gobierno israelí está impidiendo la entrada en Gaza de casi toda la ayuda humanitaria, alimentos y medicinas. No se han construido refugios. Más de 40 palestinos han muerto debido a las duras condiciones invernales, y muchos más les seguirán, desprotegidos a la intemperie.
La recién anunciada “Junta de Paz” buscará convertir a Gaza en un campo de concentración totalmente vigilado. El papel asesino de la Junta se ve subrayado por la incorporación del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, principal artífice del genocidio en curso y prófugo de la Corte Penal Internacional. Por supuesto, la Junta siempre ha estado moralmente en quiebra. Desde el principio, ha encarnado el racismo y la codicia de villanos como Marco Rubio, Tony Blair y Jared Kushner. Además, este organismo no electo, que debe determinar el destino de millones de palestinos, no ve necesidad alguna de contar con la opinión de lxs palestinxs.
En sus continuas acciones genocidas en Gaza, Israel busca expulsar a los supervivientes palestinos. De hecho, altos cargos israelíes han estado presionando a varios países para que acepten a palestinos de Gaza sometidos a limpieza étnica. Como sostiene el académico palestino-sudafricano Haidar Eid, el Plan Trump es “nada más que la antítesis del derecho palestino a la autodeterminación por el que miles de hombres, mujeres y niños han sacrificado sus vidas”. Desde el anuncio de la fase inicial del “alto el fuego” el 10 de octubre de 2025, Israel ha matado al menos a 500 palestinxs e herido a más de mil. Las fuerzas israelíes están desplazando arbitrariamente la frontera de la llamada “línea amarilla” dentro de Gaza, y asesinando a civiles palestinxs, incluidos niñxs, a sangre fría, no solo por cruzar una frontera que desconocían, sino incluso por caminar hacia ella.
Desde el 10 de octubre de 2025, Israel ha violado el acuerdo de alto el fuego al menos 1.250 veces. Durante el mismo periodo, Israel prohibió 37 organizaciones de ayuda y ha mantenido condiciones de privación en Gaza. Tales medidas contravienen una vez más la orden de la Corte Internacional de Justicia del 28 de marzo de 2024 en el caso de Sudáfrica contra Israel, que exigía que Israel tomara medidas inmediatas y eficaces para garantizar la prestación de servicios esenciales y asistencia humanitaria a los palestinos en Gaza.
Al redefinir la agresión genocida como “diplomacia”, Israel y los Estados Unidos han intentado engañar al mundo. Han estado proporcionando a los medios de comunicación occidentales justificaciones para promover ilusiones grotescas de que Gaza está siendo reconstruida o de que se ha establecido un camino hacia la “paz y la justicia”. La “comunidad planificada” estadounidense-israelí en Gaza —un campo de concentración con cualquier otro nombre— se basará en la vigilancia biométrica, los puestos de control y el adoctrinamiento para promover la normalización con Israel, un estado de apartheid genocida.
Sabemos que nuestros esfuerzos de base en todo el mundo son una amenaza para los políticos de alto nivel que apoyan a Israel. Justo la semana pasada, el ministro de Salud del Reino Unido, Wes Streeting, en un intento por salvar su carrera, reveló sus comunicaciones privadas con el caído en desgracia Peter Mandelson, socio de Epstein. En julio de 2025, Streeting había admitido en privado ante Mandelson: “Israel está cometiendo crímenes de guerra ante nuestros ojos”, al tiempo que advertía que el Partido Laborista tenía dificultades para resistir la presión de los activistas de solidaridad con Palestina.
Sabemos que el movimiento de solidaridad con Palestina está creciendo y que puede prevalecer. Exigimos la apertura inmediata, completa e incondicional de todos los cruces de Gaza para la asistencia humanitaria y los bienes comerciales. Hacemos un llamamiento a una movilización de base global sostenida e intensificada en apoyo al BDS —para poner fin a toda complicidad en el genocidio de Israel, para que Israel rinda cuentas y para poner fin a su régimen de apartheid colonial de asentamiento.